Hace bastante tiempo que dejé de ver anime en cantidad, como cuando era joven (xD), por cuestiones de tiempo por una parte y por el tema de la calidad por otro. Desde hace unos años, la calidad de las nuevas producciones ha caído considerablemente, y donde antes podíamos encontrar pocas series excelentes, unas cuantas buenas, muchas pasables y una gran cantidad de prescindibles, ahora todo ha bajado casi en un orden de magnitud: cada año como mucho sale una serie de las imprescindibles, o ni eso, con suerte una o dos grandes y una gran mayoría de basura y/o clones. Ojo, se viene un ladrillo intenso, avisados estáis.
Respecto a esto, por aquí nada podemos hacer, por supuesto. Pero el resultado para nosotros es que del poco anime que llega a España (hablando en proporción a la cantidad producida en Japón), realmente sólo una pequeña parte merece la pena.
El aficionado al manganime en general es gente que, por cuestiones lógicas, está bien informada, se interesa por su afición en mayor medida que en otras, por lo que hace una criba importante antes de decidirse a gastar su a menudo reducido presupuesto. ¿Y cómo se informa? Desde la generalización de Internet, y sobre todo desde la generalización de la banda ancha, la manera más fácil de conocer el anime japonés fue mediante los fansubs.
Yo tuve la suerte de entrar en el mundillo de los fansubs digitales cuando aún estaba en una fase temprana, hará unos siete u ocho años, con mi módem 56k y sin formas fáciles de acceder al material, y podría estar días contando anécdotas de abuelo cebolleta al respecto, pero no es el punto. Con el tiempo, acabé entrando a formar parte de uno, ahora casi extinto, que en su momento era de una calidad envidiable: Meiji no Fansub, que al poco tiempo se fusionó con otro grande para formar lo que sería uno de los pocos fansubs decentes que quedan a día de hoy (y esto dará para otro artículo, pero me lo guardo xD): Anime Rakuen. Para ese momento, el tema de los fansubs ya era bastante conocido, y se dio una situación bastante, digamos, desconcertante, al menos desde mi punto de vista: el desprecio de las distribuidoras oficiales y con ella el de los medios tradicionales (ciertas revistas y webs de renombre).
Desconcertante porque, al menos como yo lo veo, la labor de los fansubs realmente no tiene precio y la gente no lo ve. Y con esto no quiero decir que sean Dios y
que sin ellos el mundillo se hundiría, pero casi. Hace un tiempo alguien (creo que de Panini) dijo que para que una serie se venda, la gente tiene que conocerla. Bien, si las revistas (que ya casi no quedan) se convierten en fanzines caros y con nula objetividad, y las webs informativas no son más que extensiones de las revistas, ¿qué queda? ¿cómo conocer las series? Pues, sencillamente, viéndolas. Estoy convencido de que series como Naruto o Bleach no tendrían ni la mitad del éxito que tienen si no hubiese sido por los fansubs, no me cabe ninguna duda. O, en su defecto, habría tardado bastante más. Por suerte en los últimos dos o tres años los blogs de fans han sustituido enormemente la función de dichas revistas y/o webzines.
Pero si no existe manera de ver las series antes de que se editen, ¿cómo conocerla? ¿cómo comprarla si no tengo claro que me vaya a gustar? Las series de TV americanas, o las películas, han tenido una difusión pública antes de su salida a la venta. Cosa que, tristemente, con el anime no ocurre. Son realmente muy pocas las series y películas anime que se ven en la televisión en España, por lo que la única forma viable que tenemos de acceder a ellas es mediante los fansubs o las opiniones que vierte la gente sobre ellas, en casi todos los casos tras verlas gracias a los fansubs.
La calidad de estos fansubs, como en todo, varía en grandes cantidades de uno a otro, eso ya depende de la visión de cada uno y de la manera en que quiera disfrutar de las obras, por lo que no discutiré sobre ello. Pero la reflexión que quiero sacar de todo esto es la siguiente: ¿cómo pretende una editorial que me gaste 40 o 50 euros en una serie que no he visto y que no tengo idea de si me va a gustar? Y con esto me refiero a la gran cantidad de series que salen en DVD y que no han sido emitidas por la televisión. Por poner un ejemplo medio reciente, Nana. Pasó mucho tiempo entre su edición en DVD y su emisión en Animax. Si nunca he leído el manga, por ejemplo, ¿me compensa arriesgarme y gastar 50€ en un pack con media serie desconocida?
La solución lógica y utópica es que ocurra como con las series americanas, que se emitan en televisión y luego salgan en DVD. Pero en la práctica esto no ocurre, y no tiene pinta de que vaya a ocurrir pronto a gran escala (canales temáticos hay siempre, aunque por suerte son cada día mejores), y como dije al principio, los aficionados se buscan la vida y llegan a los fansubs. La defensa clásica es que si ya lo tienen visto vía fansub no van a comprarlo cuando salga original. La respuesta clásica es que si eso fuera realmente así, ninguna serie se vendería en DVD porque todas las han dado por la tele, e ídem con el cine. Por lo que, finalmente, mi pequeña reivindicación va para aquellos que demonizan a los fansubs y consideran que su existencia es la ruina de todo el mundillo. En la práctica no es así, y queda claro que de no ser por ellos (entre otros factores, que tampoco vamos a idolatrarlos, las cosas en su sitio), el mundillo sería muy distinto, y, en mi humilde opinión, bastante más pobre. Desde luego esto es mi punto de vista y estoy abierto al debate.